lunes, 5 de marzo de 2012

SENSIBILIZACIÓN EDUCATIVA CON NOTICIAS DIGITALES I


Educar a través del juego
La Asociación Anima Vitae celebró ayer en el Parque del Alamillo el final de curso de la Escuela de Verano, que ha atendido a 150 niños de entornos marginales
Marta R. De La Borbolla | Actualizado 01.09.2010 - 05:03

El termómetro superaba los 38 grados, pero el calor no supuso un problema para los niños que, nerviosos, corrían de una mesa a otra, hablaban con sus monitores, se pintaban la cara y las manos y cuidaban, como no, que no faltara ningún detalle. Ayer era un día importante para ellos, era su gran fiesta de final de curso, y sus padres habían acudido a verles.

El parque del Alamillo fue el escenario idóneo para celebrar el acto de clausura de esta particular Escuela de Verano que cada año organiza la Asociación Anima Vitae en colaboración con la Delegación de Bienestar Social del Ayuntamiento de Sevilla, y que se dirige a los niños que viven en las zonas marginales.

Los niños, entre 5 y 13 años, proceden del asentamiento chabolista del Vacie y de las barriadas de Los Pajaritos, Macarena y San Jerónimo, y durante los meses de julio y agosto han participado en actividades lúdicas, deportivas y socioeducativas con las que se pretende que, además de integrarse con niños de otras zonas, aprendan valores como la solidaridad, la tolerancia, el intercambio cultural y el respeto al medio ambiente. "Trabajamos con los niños a través de los talleres y los juegos para que aprendan en valores a la que vez que se divierten", explica Sara Sánchez Barrera, una de las coordinadoras de la escuela.

Desde que comenzara los talleres, en julio, han contando con alrededor de 150 niños, con los que han trabajado 15 monitores de la asociación y voluntarios.

Todas las mañanas a las nueve un autobús de la asociación les ha recogido en sus casas y les ha conducido al centro deportivo San Jerónimo, donde se han desarrollado los talleres, y donde también se ha trabajado con ellos para que aprendan higiene y alimentación. A la 13:30 vuelven a casa, excepto los jueves que es el día de la excursión.

Este año, los niños han visitado la Giralda, los jardines del Alcázar, las ruinas de Itálica, el Museo de Artes y Costumbres Populares, el Parque de Isla Mágica, la playa y la piscina. "Han disfrutado con las visitas culturales, y sobre todo con la playa, porque la mayoría no tienen oportunidad de ir si no es con nosotros", asegura la coordinadora, quien explica la buena experiencia que supone trabajar con estos niños, y lo enriquecedor que es ayudar a su integración. "La sociedad tiene demasiados prejuicios hacia estos niños, incluso entre ellos mismos, y sin embargo, muchos de ellos se comportan mejor que otros que viven acomodadamente", afirma.

Los menores cuentan a sus monitores lo aprendido durante estos meses. A Sara le gusta pintar jarrones, Cristóbal y Sandra disfrutan con la playa y Francisco prefiere los juegos en la piscina.

El escenario estaba preparado, y era el turno de las actuaciones. Los más pequeños representaron su particular waka-waka de Shakira, y el grupo entre nueve y once años deleitó con una actuación de flamenco. Le siguieron recitales de poesía y varias coreografías. La actuación de Miguel Ángel e Iván despertó las risas entre el público, que vitoreó sus nombres al finalizar su actuación de chistes. Por último, la pequeña Luz María puso en práctica lo aprendido en danza del vientre.

Al acto de clausura acudieron también el delegado de Bienestar Social del Ayuntamiento de Sevilla, Enrique Lobato, el presidente de la Asociación Anima Vitae, Julio Prenda, y el director del Parque de San Jerónimo, donde se han llevado a cabo algunas de las actividades, Manuel Cordero, quienes al final del acto hicieron entrega de un diploma y una bolsa con regalos a los menores.

El delegado de Bienestar Social, Enrique Lobato, valoró las escuelas de verano y de invierno , en las que la delegación invierte 60.000 euros, como una herramienta fundamental para ayudar a normalizar las relaciones con los colectivos en riesgo de exclusión social. "Los niños viven en un entorno que no han elegido, en ambientes familiares con problemas. Gracias a los talleres se ofrece una alternativa a las familias y los niños aprenden otras formas de vida que pueden ayudarles en su futuro", aseguró.

En diciembre, la asociación también organiza las Escuelas de Invierno, a las que los niños acuden durante las Navidades.

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